Casa Llum se levanta sobre un pinar de Xàbia, mirando al mar sin prisa. La casa no impone su presencia: se abre, se retira y deja pasar la brisa y la luz.
Buscábamos una vivienda que fuera casi toda umbral, un largo tránsito entre la sombra fresca del interior y la claridad del Mediterráneo.
Xàbia, Alicante
2019
Vivienda unifamiliar
Núria Adarve, Vicent Serra
Toda la casa se organiza para atrapar el sol de la mañana en el estar y protegerse del poniente. Es una vivienda pensada para durar y para gastar poco: sombra donde hace falta, ventilación cruzada y materiales que el clima no castiga.

La piedra caliza local ordena todo el proyecto. Se extrae cerca, se trabaja poco y devuelve un color cálido que se lleva bien con el pino y con la cal.
Los grandes vidrios correderos disuelven el límite entre dentro y fuera: el porche es tan habitable como el salón, y el salón tan fresco como el porche.
El agua aparece como un espejo quieto en la terraza. No es una piscina para nadar, sino una lámina que devuelve el cielo y refresca el aire que entra en la casa.
No quisimos una casa para mirar, sino una casa para habitar despacio; no un escaparate, sino un refugio luminoso.
La obra se resolvió en dos veranos, respetando cada pino existente. La casa se construyó alrededor de los árboles, no a pesar de ellos.